Lobos y gacelas III

 

 

Segundo día. Me he despertado tarde con un resacón de diez. He dejado a Paloma durmiendo y me he dado una ducha de agua fría. Al salir, he coincidido con Marina en los lavabos. No la veía desde el almuerzo de ayer, donde nos saludamos y poco más. Se está terminando de maquillar y yo me lavo los dientes a su lado. Las vueltas que da la vida; quién me iba a decir a mí que algún día iba a estar codo con codo con… nada menos que con Marina, los dos en pelotas, conviviendo en medio del campo. Marina… Dios. Gana mucho desnuda, y eso que viste para lucirse.

 Lobos y gacelas II

 

«¿Quién es? No lo he visto en todo el día, no sé quién es y ahora la lleva en brazos como si estuviera desmayada. No lo está, la conozco, está ida, absolutamente en las nubes. La han debido de dejar exhausta y ahora él se la lleva en brazos, supongo que a la casa para seguir allí el festín.

 

Tiene buena herramienta el cabrón, se balancea con cada paso. Imagino que mientras le comía las tetas, Carmen le habrá acariciado la cabeza afeitada; le gustan, no es la primera cabeza rasurada que disfruta entre las piernas y ahora tendrá ocasión.» 

 Lobos y gacelas

 

Me quedé quieto en la puerta del salón, sin aire en los pulmones.

 

Allí estaba Carmen, desnuda sobre el amplio sofá de terciopelo rojo. Su cuerpo brillaba bajo la luz cálida de la lámpara de pie. Tenía la piel más morena y tersa, con ese tono dorado que siempre me volvía loco. Su cabello negro, largo y ondulado, caía desordenado sobre uno de los hombros dejando al descubierto su espalda curvada y la línea elegante de la columna. Le había crecido desde la última vez que la vi.

 Los buenos momentos de ayer

 

Ella yace tendida sobre el suelo blanco. Su cuerpo desnudo forma una curva sinuosa, rendida pero firme. Poco a poco recupera el aliento mientras él, a sus pies, le acaricia el tobillo de la pierna alzada; tiene la mirada perdida entre ambas, ahí donde ha estado hace un minuto. 

In memoriam

 Mis amigos

 

«Son mis amigos
En la calle pasábamos las horas
Son mis amigos 
Por encima de todas las cosas

 

Amaral»