Lobos y gacelas II
«¿Quién es? No lo he visto en todo el día, no sé quién es y ahora la lleva en brazos como si estuviera desmayada. No lo está, la conozco, está ida, absolutamente en las nubes. La han debido de dejar exhausta y ahora él se la lleva en brazos, supongo que a la casa para seguir allí el festín.
Tiene buena herramienta el cabrón, se balancea con cada paso. Imagino que mientras le comía las tetas, Carmen le habrá acariciado la cabeza afeitada; le gustan, no es la primera cabeza rasurada que disfruta entre las piernas y ahora tendrá ocasión.»