Lobos y gacelas III
Segundo día. Me he despertado tarde con un resacón de diez. He dejado a Paloma durmiendo y me he dado una ducha de agua fría. Al salir, he coincidido con Marina en los lavabos. No la veía desde el almuerzo de ayer, donde nos saludamos y poco más. Se está terminando de maquillar y yo me lavo los dientes a su lado. Las vueltas que da la vida; quién me iba a decir a mí que algún día iba a estar codo con codo con… nada menos que con Marina, los dos en pelotas, conviviendo en medio del campo. Marina… Dios. Gana mucho desnuda, y eso que viste para lucirse.