Lobos y gacelas V
Man in black
Lo había visto. ¿Cómo no verlo? Un coloso negro de piel brillante como el ébano pulido bajo la luz del sol no pasa desapercibido. Se pasea desnudo haciendo gala de un físico esculpido a golpes de cincel. Hombros anchos, pecho profundo, abdominales como placas de armadura y unos brazos surcados por gruesas venas, tan potentes que parecen capaces de sostener el mundo. Y siempre, siempre, acompañado de alguna de las mujeres más deseadas del recinto. Entre ellas, como no, figura Carmen.
Es solo cuestión de tiempo que coincidan. O que se busquen. O que colisionen.